No existen derrotas solo tropiezos,
que nos obligan a volver a levantarnos.
No existen heridas incurables sólo traspiés,
ni tiempo para lamentos innecesarios.
Las batallas en la vida necesitan garra,
el coraje de querer seguir viviendo.
Garra salida desde el interior del corazón,
levantando la mirada para desafiar.
Desafiar a nuestros límites y resistencia,
para seguir avanzando hacia el destino.
Batallas libradas con honor y ética,
demostrando que somos distintos.
Pues no todo vale para conseguir,
para conquistar el sueño imaginado.
El deshonor de la traición siempre se paga,
la envidia es una mancha imborrable.
Nunca perdamos el tiempo en batallas,
cuya victoria no nos aportan nada.
Los compañeros de camino deben tener
el respeto y la humildad de saber porqué,
cual el objetivo que perseguimos.
La victoria no es la derrota de nadie y nada,
es conseguir la realización de la existencia,
con el orgullo de haber dedicado la vida
a servir a un objetivo noble y libertario.
Transformar nuestro tiempo en la tierra,
en un jardín donde la belleza brilla,
y el valor humano haya sido apreciado.
By Clemente