Los caminos se entrecruzan a lo largo de la vida,
como estelas de luces brillantes y efímeras.
Cruces infinitos llenos de decisiones e ideas,
enfrentando a pruebas nuestro destino.
Un destino por escribir con cada amanecer,
despertando a un mundo de luchas para avanzar.
Despertares donde las certezas no existen,
y sólo la intuición nos ilumina para persistir.
Persistir cual escultor lleno de pasión,
sonriendo con cada figura labrada y amada.
Esculpiendo cada gesto con decisión y emociones,
sintiendo en nuestra alma la verdadera existencia.
Así cada vez que creamos crecemos un poco más,
una evolución donde proyectamos humanidad.
Humanidad impregnando la huella que dejamos,
pues por ellas seremos reconocidos y aceptados.
Algunos pueden subestimarnos o despreciarnos,
e incluso no aceptar las decisiones tomadas,
pero somos los dueños de nuestro destino.
Un camino lleno de victorias y naufragios,
consecuencias de los aciertos y los errores,
obstáculos para madurar y evolucionar.
Creer en nosotros con la fuerza de un gigante,
y la sensibilidad de una rosa llena de amor,
son las energías que nos impulsan a avanzar.
By Clemente 

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