Somos fuente de emociones,
esas que nos hacen trascender.


Alegría ante una sonrisa infantil,
por su ingenua reacción.


Una ingenuidad desterrada con la edad,
alejándonos de la vida sencilla.


Derramamos lágrimas por el dolor,
por la despedida de quién amamos.


Un amor universal que nos reconcilia,
que nos acerca a aquellos que nos rodean.


Se nos eriza el cuerpo al recordar,
aquella sensación que nos hizo vibrar.


Aquel beso profundo de pasión,
transformando el cuerpo en sensaciones.


Aquel verdadero abrazo lleno de ternura,
reconfortándo el corazón ante las lágrimas.


Aquellas tristezas, rodeando nuestro corazón,
ahogando los latidos de quienes sufren.


Nada es ajeno a nuestro cerebro,
pues somos fuente de pura energía.


Y si algún dia dejamos de vibrar,
habremos muerto en vida, sin más.


O quizá hayamos entrado en la oscuridad,
en el reino de la violencia y el desprecio.


Nunca debiéramos renunciar a emocionarnos,
a sentir en la piel la libertad de vivir feliz.



By Clemente

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