En un valle frondoso olvidado
por los cuerdos,
un rio de agua cristalina,
recorre sus entrañas.
Un valle, donde la esperanza
son semillas esparcidas,
por las brisas que acarician
la belleza de sus miradas.
Agua cristalina que refleja
las miradas de ilusión,
desdibujando las de ojos
de codicia y dominación.
Vegetación espontánea
cuyos tallos son sueños,
pensamientos olvidados
por mentes envejecidas.
Vejez provocada por dejar
de construir sueños,
haber olvidado el significado
de creer en el corazón.
Cuando una ilusión nace
siempre tendrá un lugar,
un corazón capaz
de construir una realidad.
Una realidad nacida
del círculo natural de los sueños,
donde soñar ilusiona
e ilusiona soñar sin ser ilusos.
Pues no es más iluso
quien se ilusiona,
que quienes dejaron
de ilusionarse con lo esencial, la vida.

By Clemente

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