El tiempo lo consideramos infinito,
mas en la existencia es un breve espacio.
Corremos hacia una meta indefinida,
con la prisa de llegar, sin conocer el final.
Nuestro universo es efímero y de tránsito,
cual puente entre distintos planos.
Un universo lleno de obstáculos y alegrías,
regadas de destellos breves de felicidad.
Nuestro error es soñar hacia dentro,
olvidando lanzar hacia fuera ilusión.
Vivimos diseñando un bello epicentro,
sin reconocer que la luz debe expandirse.
Nos perdemos en los laberintos de la avaricia,
en un callejón de entrada a ningún lugar.
Como humanos estamos destinados,
a dejar huella perenne en los caminos.
Una huella dibujada con humanidad,
construyendo lo que debemos aportar.
Quizá haya que derribar lo obseleto,
edificando sobre los escombros lo nuevo.
Quizá hayamos basado las soluciones,
sobre crear conflictos en vez de entender.
Quizá hayamos creído en el sometimiento,
como si el dominio fuese perpetuo.
Vivamos nuestro tiempo en espacios de libertad,
en la búsqueda de confluir y unir.
By Clemente