La aceptación es un veneno lento,
capaz de dejarnos sin aliento.
Su aroma se confunde con el amor,
cual sutil abrazo de las limitaciones.
Es tan imperceptible que enamora,
penetrando sin vacilar en el corazón.
Una caricia dando todo por válido,
en una rendición ante los hechos.
Su perfume embriaga hasta sedarnos,
dejándonos a merced del tiempo.
La aceptación es ciega sin remordimientos,
impidiendo ver más allá de límites impuestos.
El antídoto es la templanza y el amor,
calmantes del alma y liberadores del espíritu.
En la vida solo el equilibrio entre dar y recibir,
la convierten en una sinfonía interminable.
Cuando aceptas recibir los despojos,
cual agradecimiento hacia los demás,
comienzas a sentir el veneno en el corazón.
Mas al abrir el corazón al amor universal,
donde el ser está por encima de las ataduras,
comienzas a ver la debilidad de las cadenas.
La toma de conciencia es el primer paso,
para volar alto y lejos rumbo a la realización,
que solo reconoce el vivir en equilibrio.

By Clemente

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