En el encuentro con la meditación,
la mente fluye como el agua en un arroyo.
Las ideas surgen cual fuente de inspiración,
alumbrando sueños e ilusiones renovados.
Nada se detiene y todo suena distinto,
nuevas notas formando una sinfonía.
Sonidos mostrándose en el abrazo del silencio,
guiándonos por senderos renovados.
Un silencio de equilibrio y descubrimiento,
donde lo más profundo está en ebullición.
Allí están los muros longevos derrumbándose,
por la fuerza de la capacidad de resurgir.
Muros de protección convertidos en obstáculos,
inservibles para sentimientos renovados.
Emociones alumbradas al pié de árboles longevos,
de ramas y raíces regadas con savia nueva.
Una savia de sabiduría capaz de reverdecer,
de llenar de color y aromas nuevos, la vida.
Rebrotando al ritmo de latidos intensos,
escuchados en el silencio de las noches.
Noches y amaneceres llenos de lucidez,
en los que las sombras ya nada pueden hacer.
Sombras convertidas en nieblas disipadas,
por brisas llenas de aromas de esperanzas.
Esperanzas sembradas y regadas con ilusiones,
con la magia de la decisión y el valor de vivir.

By Clemente

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