La resignación, la indiferencia y el inconformismo,
son senderos que elegimos ante la realidad.
Decidir someterse a aquello que nos limita,
o nos esclaviza, terminará por ahogarnos.
Una asfixia en vida que convierte los días
y los amaneceres en barreras de la existencia.
La resignación corroe todo lo que sentimos,
infligiendonos un dolor que no cesa en la noche.
En ocasiones pasamos de la resignación
a la indiferencia absoluta, cual solución.
Ante la creencia de que las decisiones ajenas,
a pesar de ser denigrantes, no nos afectan.
Mirar para otro forma parte de la historia
de aquellos que creían en la autarquía.
El silencio de los corderos no evitará
que tarde o temprano lleguen al matadero.
Indiferentes al dolor, a la tristeza o la angustia,
podremos ser, pero pagaremos el precio,
ese que nos reclaman al afectarnos.
Siendo conformes con los hechos del presente,
nunca llegaremos a construir el futuro.
Nada habría evolucionado sin los inconformistas,
especímenes incomprendidos en extinción.
Científicos, músicos artistas e ingenieros,
desafiaron la realidad para construir,
un futuro distinto y mejor para todos.
El inconformismo es la esencia de la evolución,
necesaria para cambiar o transformar,
o reinventar cada hecho de la existencia.
Cada cual tiene libertad para elegir el camino,
pero éstos solo no se hacen andando y creandolos.

By Clemente

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