Mágica palabra envolvente y llena de vida,
escrita con la sangre de guerreros indomables.
Libertad, pronunciada y amada por todos,
defendida y luchada por quienes la soñaron.
Las ala de un águila se despliegan para alto llegar,
surcando los cielos con ojos llenos de serenidad.
Los caballos en la pradera galopan al amanecer,
con la fuerza indomable del silencio y del horizonte.
Allá donde miremos la encontraremos brillando,
una brisa perpetua llenando un universo inmenso.
La libertad no tiene límites ni techos sino bordes,
fronteras marcadas por el respeto a los demás.
No cabe rendición ni concesiones a su quebranto,
nunca podemos permitir la subyugación del mundo.
Muchos cayeron por lograrla y otras por existir,
lágrimas y sangre han corrido para disfrutarla.
Devolvamos a la libertad su magia y la esperanza,
cual enseña de haber aprendido el camino del amor.
La historia está llena de grandilocuentes dictadores,
enarbolando una libertad peculiar y tramposa.
Disfrazan ofrendas con opresión sutilmente,
con la religión en una mano y el mazo en la otra.
Defendiendo creencias y olvidando al diferente,
cual escoria de la que desadernos para siempre.
Hoy empezarán señalando a unos y mañana a otros,
usurpando la vida con la sutileza de un bisturí.
Quienes poseen desean dominar al plebeyo,
miran por encima del hombro a sus esclavos,
esa es la visión miope de estos salvadores de patria.
Comprar el dolor de los demás tiene un precio,
un peaje que tarde o temprano deberán pagar.
Devolvamos a las catacumbas de la prehistoria,
a quienes solo pretenden saciar su avaricia.
By Clemente