El prejuicio es el gesto fácil de la ignorancia,
y la incapacidad para conocer de verdad.
Con la facilidad de un garabato señalamos,
con la autoridad que nos da una percepción.
Señalamos con el desconocimiento profundo,
del interior de quien juzgamos sin respeto.
Dejamos el beneficio de la duda evaporarse,
como una efímera nube en el amanecer.
Quizá sin percibir lo que podemos perdernos,
el no valorar la oportunidad de enriquecernos.
Quizá porque tememos lo que podamos encontrar,
ver que en el otro lado existe mucho más.
Quizá por la soberbia de no aprender a errar,
dando la espalda a la empatía y la humildad.
Quizá porque todos generamos corazas,
una imagen para que nadie nos pueda dañar.
Las apariencias son solo proyecciones del otro,
lo importante está en los latidos del corazón.
Al final, el prejuicio no es llave de ninguna puerta,
en cambio puede ser el muro para la sabiduría.
By Clemente