La fortaleza no está en el grito por la razón,
la encontramos en el silencio de los hechos.
La fuerza de una razón por la vida plena,
es capaz de transformar todo un destino.
Los hechos van reflejando lo que somos,
en un silencio honesto y lleno de humildad.
Sin estridencias ni alharacas avanzamos,
con la determinación del poder interior.
Avanzamos con la luz de la inspiración,
surgida de la pasión por la existencia.
No existen derrotas ni límites en la vida,
sólo obstáculos que debemos superar.
Levantarnos con la cabeza erguida,
y la mirada puesta en el horizonte,
como quien busca su destino cada día.
Un horizonte buscado y creado para nosotros,
como fruto a la elección por lo importante.
Una elección firme y sutil cual flecha,
lanzada al infinito buscando la diana.
Flecha símbolo de la intensidad de las ganas,
con que deseamos conquistar las limitaciones.
Limitaciones que cada cual debe reconocer,
una aceptación de lo que en verdad somos capaces.
Así un día levantaremos la vista del suelo,
para erguirnos con la mirada en las estrellas,
cual encuentro de dos luces que comparten,
el amor eterno por la vida sin limitaciones,
transformando la existencia en una gran huella.

By Clemente

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