Con la mochila acuesta seguimos andando,
dando respuesta a cada obstáculo encontrado.
En ocasiones nos cuesta sostener el ritmo,
incluso entender si es el camino correcto.
La verdad nunca es absoluta ante la vida,
muchas aristas y esquinas siempre aparecerán.
Marcamos el camino a seguir con decisión,
aunque a veces la decisión es una obstinación.
Lo importante en la vida ,con mochila o sin ella,
es saber estar y tener la generosidad de compartir.
Vivir con plenitud, ofreciendo nuestra mejor versión,
con aciertos y errores pero honestos con nosotros.
La reciprocidad en ocasiones no se le espera,
mas nunca la entrega debe ser interesada.
La entrega es un compromiso con nuestro yo,
y con los demás en un equilibrio armónico.
La quiebra de la armonía convierte los sueños,
e incluso las esperanzas en callejón sin salida.
Quizá porque en la existencia hay puntos de inflexión,
los cuales provocan giros radicales y sin retorno.
Situaciones tóxicas asfixiando la inspiración,
las emociones y provocando lágrimas de dolor.
Resurgir solo tiene un camino, tomar el timón,
levantarse para cambiar de rumbo y de aires.
Nunca merece la pena dejarnos arrastrar,
por mareas intespestivas que nos hundirían.
By Clemente