Hincada la rodilla por la pesadumbre,
surge un amanecer que nos despierta.
Despertamos al amanecer de un día,
donde el orgullo surge como una ventana.
Un orgullo herido por los obstáculos,
dañado por las intrigas y las tristezas.
Un sol radiante ilumina el camino,
en el que la rendición no se conjuga.
Camino donde tender puentes de conexión,
nexos con senderos en los que brota la vida.
Ni piedras ni obstáculos son transcendentes,
lo importante es construir una vía al futuro.
Sintiendo auténtico orgullo de lo que somos,
vibrando con el honor de vivir con mirada honesta.
Capaces de abrir ventanas y puertas a la libertad,
con la energía de quien se lanza al universo.
Universo del conquistador de sueños y esperanzas,
lugar de encuentro que brilla como centro de vida.
Lugar en el que las gaviotas viven placenteras,
cual símbolo de amor profundo por la libertad.
Libertad para compartir, disfrutar, amar, pensar,
e incluso luchar por defender nuestras ideas.
Ideas surgidas de pensamientos creativos,
fruto de la evolución y el crecimiento interior.
Un interior capaz de convertir lágrimas,
en auténticas y bellas sonrisas de alegría.
Alegría por reconocernos ante el espejo,
al respetar el reflejo de nuestro valor.

By Clemente

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