En la vida como en las guerras, 
siempre hay victorias y derrotas.
Vivimos dentro de un coliseo,
donde se subestima al adversario.
Un mundo en el que la imagen,
el aspecto o una sonrisa son el valor.
El valor del espectáculo se aplaude,
cual adoración a la gloria aunque efímera.
No importa quiénes o cómo sean,
es que la brega sea un entretenimiento.
No nos paramos a conocer que hay detrás,
de una sonrisa o unas pequeñas lágrimas.
Construimos nuestros mundos para vencer,
sin cabida para lo sentidos ni el corazón.
Pasamos por el tránsito de la vida tan rápido,
que desperdiciamos la oportunidad de poder compartir.
Compartir experiencias y perspectivas reales,
dejando de un lado la importancia de las apariencias.
Sumergirnos en una conversación serena,
provoca en segundos la comprensión y la cercanía.
Alejarnos de los coliseos y las murallas de defensa,
hará tambalear el mundo a nuestros pies,
mas hará ensanchar las paredes del corazón.
Sentiremos palpitar en el pecho las sensaciones,
las emociones y sobre todo sentirnos vivos.
Facilitará construir un mundo distinto,
donde se encuentren la razón y la emoción,
provocando las sinergias de vidas plenas.

By Clemente

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