A la sombra de un árbol.
Aromas de césped húmedo.
Una brisa cómplice.
Bullicio de vida alrededor.
Observar la vida provoca,
la empatía por sus latidos.
Sentir la vida resuena,
cuál vidracion interna.
No son las palabras,
son las respiraciones.
No son los gritos,
son las sonrisas de alegría.
No son las tristezas,
son las lágrimas del dolor.
La vida no es un pensamiento,
ni una idea abstracta.
La vida es la suma de vivencias,
con sus propios latidos.
Escuchar es el hilo que conecta,
nos acerca a esas vibraciones.
Conectar con la luz propia y ajena,
crea un hilo conductor
de comprensión.

By Clemente

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